Look what it's done to your friends, their memories are pretend and the last thing that they want is for the feeling to end.

martes, 18 de febrero de 2014

Te lo llevaste todo, cabrón.

Te lo llevaste todo, cabrón.
Me vaciaste sin piedad desde la distancia. 
Me envenenaste con tus palabras.
Me llenaste la cabeza de pájaros rojos y negros.
Me emborrachaste de ti.

¿Qué me queda ahora? ¿Qué me queda después de ti?

Te odio porque me has transformado y ya no hay vuelta atrás, por mucho que ya no te quiera, parte de lo que soy ahora es culpa tuya.
Me abriste los ojos para dejarme sola.

No puedo evitar verte en los andenes, olerte en los vagones, darme la vuelta precipitadamente ante hombres anónimos de barba poblada.
Además me han dicho que ahora te afeitas.
Supongo que a quien creo ver en el metro ya no existe más que en mi interior.

Joder, me has dejado más sola de lo que estaba antes. 
Porque ahora te echo de menos.

domingo, 9 de febrero de 2014

Hacerlo mal.

Todo tiene un orden y lo primero tiene que ser siempre el amor. 
Eso dicen los cánones y la moral.
Pero el amor es caprichoso y viene siempre en el peor momento. Con la gente equivocada. No se va, se queda. Hace mella. Mata un poco y deja un vacío de 463 miles de metros.
Me siento tentada a hacer las cosas mal. A hacerlas al revés. Como si no lo hubiese probado ya y no hubiese comprobado que nunca funciona.
Pero me siento sola.
Y puede que lo haga todo mal. 
Rematadamente mal.

martes, 4 de febrero de 2014

Flowers in my hair.

Every now and then I feel this way.
It's in this winter light, in the sky above my head, in the sound of the blank pages in my notebook being turned by the wind.
It feels like taking the first step towards a mysterious destination.
I guess it's just my heart expanding in my chest.
I'm cured and I know it.
I'm cured and it feels weird.

It's like having flowers in my hair.

viernes, 24 de enero de 2014

1936

No puedo evitar imaginarte en aquella primavera de 1936 recorriendo los pueblos mineros de una España convulsa. Te veo joven como ahora, con la barba tupida y el discurso encendido, envalentonado a un proletariado depauperado y desencantado con la República. Me parece oír el breve crujir del humo del tabaco en tu garganta de voz oscura y granulosa y creo sentir tu mirada acusadora sobre mis zapatos nuevos de ante marrón.
También te imagino en verano de ese mismo año, en los mismos bares, con la misma gente, pero ahora armando a los desarrapados contra el fascismo, aliándote con anarquistas y socialistas y arengando a los milicianos de camino al frente. Te veo abandonando el pueblo sin mirar atrás, sin saber que me llevas contigo a la guerra, que una parte de mí se ha pegado a tu aliento para siempre.
Te veo en otoño luchando cruentas batallas, tiñendo de rojo la tierra, envenenando tus ideales por la violencia y disparando a quemarropa a requetés. Me veo a mí, huyendo al extranjero en barco, como tú mismo me habías echado en cara el día del Alzamiento, abandonando la España del hambre y la guerra, la España de las dos Españas, la España en que estabas tú.
Por último, te veo en invierno, de cara a la pared, el puño en alto. Te desplomas en el suelo con los ojos abiertos y una rosa de sangre en la nuca. En México, me muero yo también un poco de repente y sé que te has ido. En ese preciso instante me doy cuenta de que nada ha merecido la pena.
En esa España yo sé que habrías sido un héroe, aunque yo solo hubiera querido que fueses mío.

domingo, 19 de enero de 2014

Where do my bluebird fly?

La tierra existe,
no hay manera de hacer que desaparezca,
no puedo hacer que se evapore,
que nos deje libres.

Los lazos existen
y a veces se parecen más a cadenas que a tiras de satén,
no hay manera de cortarlos,
de hacerlos sublimarse con la música del amanecer.

Los besos no existen
y por eso no puedo conjurarlos,
no hay forma de alejarlos, pero tampoco de acercarlos,
simplemente revolotean entre apuntes y hojas de bisturí,
cercanos e imaginarios.

Las barricadas no existen,
están solo en tu cabeza
y por eso no puedo correr a apostarme tras ellas junto a ti,
solo puedo mirarte desde el otro lado,
intentando intuir la sonrisa tras la barba.

lunes, 30 de diciembre de 2013

Uno llega y otro se va.
Y ninguno se queda.
Una vez tras otra.
Tal vez un día todos huyan y yo solo sea yo.
Quien quiera que yo sea.

Castro.

Parapetado tras su bandera roja con la hoz y el martillo.
Libre de todo y esclavo de una.
Barbudo, pero aseado; joven, pero curtido.
Serio y calmado, de voz profunda.
Humano, más incluso que la mayoría,
rebelado contra un dios que él sabe no existe.
De andar tranquilo, de palabra reflexiva.
Sencillo y complejo; ácido y amable.
Poesía y cerveza;
filosofía y sueños.